El reto de un 5G de bajo consumo

El 5G camina a caballo entre el presente y el futuro. Su desembarco pleno está aún rodeado de algunas incógnitas y de un halo de retos a superar, como el que propone la gigante sueca Ericsson en su informe Breaking the energy curve.

En este informe, Ericsson pone sobre la mesa la necesidad de frenar el consumo de energía del 5g y propone una serie de pautas a seguir para desplegar esta red de manera efectiva sin aumentar el consumo de energía. Uno de los primeros pasos a seguir a juicio de la multinacional escandinava, es la modernización de la red de instalaciones con las últimas tecnologías; un paso hacia adelante que permitiría no sólo beneficiarse del ansiado ahorro energético, sino también de abrir nuevas oportunidades de negocio para las empresas.

El despliegue de la red 5G no sólo debe responder al cómo sino también al dónde. Ericsson subraya en su informe (analizado en la web de Observatorio Nacional 5G) la importancia de contar con esas instalaciones en el lugar adecuado, optimizando los trabajos de los equipos con las frecuencias óptimas en cada lugar para asegurar el máximo de prestaciones y unos costes acordes al servicio; todo ello para construir una red 5G mucho más precisa.

Otro de los puntos que destaca Ericsson es la apuesta por la Inteligencia Artificial con el propósito de que la infraestructura actúe de manera proactiva, un ejercicio que podría reducir hasta en un 15% el consumo de energía.

El reto de desplegar el 5G de manera económica y efectiva sin condenar ni a la cobertura ni a la velocidad; una meta que la multinacional sueca cree que es posible alcanzar gracias a medidas como las destinadas a conseguir un elevado grado de precisión usando, por ejemplo, diferentes configuraciones de enlaces de radio de 3,5Ghz. Esta precisión en el despliegue de la red 5G permitiría reducir la inversión y los gastos garantizando un buen servicio. 

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