Innovación en la lucha contra el coronavirus

La crisis mundial del coronavirus ha desterrado a la mayoría de los españoles a su hogar. El riesgo de contagio ha levantado el estado de alarma en España, donde sus calles son apenas desiertos recorridos sólo por los ciudadanos que acuden a su lugar de trabajo -en aquellas empresas donde no se haya impuesto el teletrabajo- o los que acuden a hacer la compra de los productos de primera necesidad.

Sin embargo, el aislamiento no ha puesto freno a la imaginación del sector tecnológico mundial, que se ha puesto al servicio de la lucha contra el coronavirus. Las nuevas tecnologías se convierten estos días en una válvula de escape necesaria para sobrellevar el encierro, pero sus infinitas opciones se presentan también como una valiosa herramienta para controlar al COVID-19.

Desde China, zona cero de esta pandemia, llegan las primeras respuestas tecnológicas al coronavirus. Allí, los robots y los drones se han erigido como dos alternativas para la desinfección de espacios públicos, sin poner en riesgo de contagio a los humanos.

En el mismo país, Sense Time ha desarrollado un software para controlar sin contacto la temperatura de las personas en metros, escuelas o centros comunitarios. También en China se ha popularizado el uso de los cascos inteligentes que permiten medir la temperatura de las personas que están en un radio de cinco metros, encendiendo una alarma en caso de detectarse a algún riesgo potencial.

Una de las herramientas más útiles y accesibles estos días son las APPs, como Alipay Helth Code o ‘Detecta de contacto cercano’. La primera asigna a cada persona un color -verde, amarillo o rojo- según tenga que estar en espacios públicos o deba ponerse en cuarentena-. La segunda utiliza el uso del big data para detectar si has estado cerca de un portador del virus.

Corea del Sur, uno de los países que mejor han respondido a la amenaza del coronavirus, obliga a sus visitantes a descargarse una APP en la que cada día tienen que responder una serie de preguntas y que obliga a estar geolocalizado. Las mascarillas inteligentes -como las que presentamos en este artículo– es otra de las alternativas tecnológicas que ha exprimido el coronavirus.

España también ha recurrido a la innovación durante estos días. Desde hacer de internet una carretera por el que circula el ocio -series bajo demanda, visitas virtuales a museos o acceso al catálogo de las bibliotecas- o la educación -con las aulas virtuales que permiten que el aislamiento no haga que el curso caiga en saco roto- hasta las medidas sanitarias. En este campo ha puesto su grano la empresa española Hocelot, que en menos de 24 horas -como explica El País– desarrolló una web, coronavirus.org, que ayuda a evitar el colapso del sistema sanitario español.    

Esta web, que trabaja en colaboración con Google, permite seguir cada caso y localizar focos de coronavirus, permitiendo tanto acotar por barrios y calles cómo cuantificar con mayor precisión las incidencias.

También en España nace una opción para compartir las horas de aislamiento con las personas mayores. La Fundación Telefónica ha implantado un sistema de voluntarios digitales mediante el cual, a través de recursos telemáticos como videoconferencias, ayuda a combatir la soledad de nuestros mayores durante estas semanas. 

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